Alan Greenspan murió el 22 de junio de 2026, en su casa, a causa de complicaciones relacionadas con la enfermedad de Parkinson. Tenía 100 años. Durante diecinueve años, de 1987 a 2006, este hombre discreto y de dicción deliberadamente enigmática encarnó, él solo, la política monetaria estadounidense: cuatro presidentes lo nombraron o lo ratificaron al frente del FOMC, y cada una de sus frases podía mover billones de dólares en los mercados mundiales.
Apenas dos meses después de asumir el cargo, el 11 de agosto de 1987, enfrentó el peor crash bursátil en una sola sesión de la historia estadounidense. Su respuesta, en una sola frase, dio origen a una doctrina que llevaría su nombre durante décadas: el Greenspan put.
Lo esencial para recordar
- Nació el 6 de marzo de 1926 en Nueva York y murió el 22 de junio de 2026 a los 100 años, a causa de complicaciones de la enfermedad de Parkinson.
- 13.º presidente de la Reserva Federal estadounidense, en el cargo del 11 de agosto de 1987 al 31 de enero de 2006, el segundo mandato más largo de la historia de la Fed.
- Nombrado por Ronald Reagan y ratificado por George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, un caso poco frecuente de continuidad bipartidista.
- Gestionó el crash de octubre de 1987, el endurecimiento preventivo de 1994, la advertencia de la "exuberancia irracional" en 1996 y, después, la recuperación tras la burbuja de internet y el 11 de septiembre.
- Apodado "el Maestro" por su gestión de la Gran Moderación, antes de que su política de tasas bajas de la década de 2000 fuera señalada tras la crisis subprime.
- Estudió clarinete y saxofón en la Juilliard School antes de dar un giro hacia la economía.
- Autor de las memorias "The Age of Turbulence", publicadas en el otoño de 2007, unos meses antes de la crisis financiera mundial.
De la clarinete a la economía: la formación de Alan Greenspan
Alan Greenspan nace el 6 de marzo de 1926 en Nueva York. Antes de convertirse en el hombre más escuchado de Wall Street, soñaba con ser músico: estudia clarinete y saxofón en la Juilliard School, la escuela de música más prestigiosa de Estados Unidos, y toca profesionalmente en una orquesta de jazz itinerante al salir de la secundaria. El detalle resulta sabroso para quienes solo lo conocen como el impasible banquero central de las audiencias ante el Congreso: antes de las tasas de referencia, estuvieron las escalas.
El giro hacia la economía llega a comienzos de la década de 1940. Greenspan ingresa en la New York University, donde obtiene un B.S. summa cum laude en 1948 y luego un M.A. en 1950. Continúa estudios doctorales en Columbia bajo la dirección de Arthur Burns —quien más tarde sería presidente de la Fed entre 1970 y 1978, una filiación que dice mucho sobre las redes que estructuran la política monetaria estadounidense—. Greenspan tarda finalmente casi tres décadas en completar su doctorado: su Ph.D. en economía no se lo otorga la NYU hasta 1977, cuando ya había dirigido un destacado organismo consultivo presidencial.
Una carrera como consultor antes de la Reserva Federal
En 1954, Greenspan funda Townsend-Greenspan & Co., una consultora económica con sede en Nueva York que se convierte, a lo largo de dos períodos (1954-1974 y luego 1977-1987), en su base de operaciones. Esta actividad de consultoría, lejos de los reflectores, le permite construir una reputación de analista riguroso ante industriales e instituciones financieras, mucho antes de convertirse en un personaje público.
Su primera incursión en la esfera gubernamental ocurre bajo Gerald Ford: de 1974 a 1977, preside el Council of Economic Advisers, el organismo que asesora al presidente estadounidense en materia de política económica. Durante su mandato, la inflación estadounidense baja del 11 % al 6,5 %, un primer éxito que consolida su credibilidad como técnico capaz de domar los precios, una habilidad que se le volvería a pedir, a una escala mucho mayor, trece años después.
Diecinueve años al frente de la Fed: el nombramiento y los grandes giros
El 11 de agosto de 1987, Alan Greenspan jura como decimotercer presidente de la Reserva Federal, nombrado por Ronald Reagan para suceder a Paul Volcker. Este último había domado la inflación a golpe de tasa de referencia por encima del 19 % a comienzos de la década de 1980; Greenspan hereda una economía estabilizada, pero una credibilidad que debía reconquistar por su cuenta. Fue ratificado en tres ocasiones: por George H. W. Bush, luego —un hecho lo bastante inusual como para destacarlo— por el demócrata Bill Clinton, y después por George W. Bush. Su mandato termina el 31 de enero de 2006, lo que lo convierte en el segundo más largo de la historia de la Fed, detrás del de William McChesney Martin. Esta trayectoria se inscribe en el historial completo de los presidentes de la Fed, donde cada mandato responde a una crisis diferente.
Octubre de 1987: el bautismo de fuego y el nacimiento del "Greenspan put"
Apenas dos meses después de asumir el cargo, los días 19 y 20 de octubre de 1987, el Dow Jones se desploma un 22,6 % en una sola sesión —el peor crash bursátil en una jornada de la historia estadounidense, incluso hoy—. La reacción de Greenspan se resume en un comunicado de una sola frase, publicado a la mañana siguiente: la Fed afirma su disposición a actuar como fuente de liquidez para sostener el sistema económico y financiero. En los meses siguientes, baja la tasa de referencia de aproximadamente el 7,3 % al 6,5 %. El episodio da origen a lo que los mercados bautizarían como el Greenspan put: la convicción, nunca formulada oficialmente pero siempre confirmada en los hechos, de que la Fed acudirá al rescate de los mercados en cuanto una caída amenace el sistema.
1994: el endurecimiento preventivo que inventa una doctrina
En 1994, Greenspan innova en sentido contrario: pone en marcha seis subidas consecutivas de tasas, con lo que la tasa de los fed funds se duplica del 3 % al 6 % en un año, aunque ningún indicio concreto de inflación lo justificaba todavía. Es la primera política monetaria abiertamente "preventiva" de este tipo en la historia de la Fed. Los mercados de bonos encajan mal la sorpresa: el rendimiento del bono estadounidense a 30 años supera el 8 % en lo que quedaría conocido como la "masacre de bonos" de 1994.
5 de diciembre de 1996: "la exuberancia irracional"
El 5 de diciembre de 1996, ante el American Enterprise Institute, Greenspan pronuncia la frase más citada de su carrera: se pregunta públicamente si la "exuberancia irracional" había inflado en exceso la valoración de los mercados, en un contexto de burbuja de internet naciente. La bolsa de Tokio, entonces abierta, cae en la hora siguiente, arrastrando tras de sí a las plazas mundiales. Dos palabras —irrational exuberance— se han convertido desde entonces en una expresión universal para designar la euforia especulativa, mucho más allá del círculo de los economistas.
2000-2004: tasas en mínimos tras la burbuja de internet y el 11 de septiembre
Tras el estallido de la burbuja puntocom y luego los atentados del 11 de septiembre de 2001, Greenspan pilota una distensión monetaria espectacular: la tasa de referencia pasa del 6,5 % a fines de 2000 al 1 % a mediados de 2003 —su nivel más bajo en 45 años hasta entonces— y se mantiene allí hasta junio de 2004. Esta política de tasas bajas prolongada sería, con el tiempo, señalada por varios economistas, entre ellos Mark Zandi, como uno de los factores que alimentaron la burbuja inmobiliaria que desembocaría en la crisis de 2008. Greenspan, por su parte, nunca reconoció una responsabilidad directa de la Fed en esta cadena de acontecimientos.
La Gran Moderación y el apodo "el Maestro"
Los años noventa y comienzos de la década de 2000 están marcados por lo que los economistas llaman la "Gran Moderación": un crecimiento estadounidense estable, una inflación contenida y una volatilidad macroeconómica históricamente baja. Greenspan se convierte en su rostro, hasta el punto de ser apodado "el Maestro" —un director de orquesta capaz, según parece, de ajustar la economía estadounidense con precisión de una décima de punto.
La paradoja, señalada a menudo con el tiempo, radica en la distancia entre sus convicciones personales y su práctica. Como joven economista en las décadas de 1950 y 1960, Greenspan frecuenta el círculo de la novelista y filósofa Ayn Rand, con quien comparte la defensa del libre mercado y la hostilidad hacia la regulación estatal. Sin embargo, una vez al frente de la Fed, su política efectiva —bajar las tasas rápidamente tras cada choque, aun a riesgo de alimentar la siguiente toma de riesgo— terminó por parecerse a lo contrario exacto de un laissez-faire puro: una garantía implícita, casi intervencionista, que los mercados aprendieron a incorporar en sus cálculos. De hecho, es esta reputación de pragmatismo, más "data-dependent" que dogmáticamente hawkish o dovish, la que explica su longevidad a lo largo de cuatro presidencias de sensibilidades opuestas.
Ante el Congreso, Greenspan cultivaba un arte oratorio muy particular: formulaciones deliberadamente enrevesadas, pesadas para no darles nunca a los mercados una lectura unívoca. Él mismo habría resumido este estilo, durante una audiencia de finales de los años ochenta, con una broma que quedó célebre: "Si les he parecido particularmente claro, probablemente hayan entendido mal lo que dije".


